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Naturaleza del Milagro:
Antiguamente, el hombre creía en muchas
supersticiones acerca de los mares y los océanos. Los
marineros de antaño no tenían bastante información
científica sobre lo que pasaba en el interior del mar.
Por ello, los antiguos romanos creían en la existencia
de peces mágicos absorbentes que eran capaces de frenar
los barcos. Aunque ellos sabían que el aire influye
sobre las olas internas de los mares profundos, era muy
difícil que se enterasen del movimiento de tales olas
internas.
La historia de la ciencia aclara que los
estudios sucesivos sobre oceanografía no se pusieron en
marcha hasta el principio del siglo XX, cuando se
inventaron los equipos adecuados para este tipo de
estudios precisos. En la segunda mitad del siglo XX, las
investigaciones revelaron sorprendentes secretos sobre
las profundidades de los mares. Dos fenómenos han sido
descubiertos: la oscuridad en la profundidad de los
mares y el movimiento de las olas internas.
El noble verso coránico mencionó estos
dos fenómenos al decir: “O como tinieblas en un mar
profundo, cubierto de olas, una sobre otra, con nubes
por encima, tinieblas sobre tinieblas. Si se saca la
mano, apenas se la distingue.” Los intérpretes del
Corán entendieron que las tinieblas significan: tiniebla
de nubes, tiniebla de olas y tiniebla de mar. ¡Aquel que
está en tales tinieblas no puede ver absolutamente nada!
Las nubes densas, que cubren estos
mares, y las superficies de las olas del mar reflejan
una buena parte de la luz del sol, luego el agua absorbe
los siete colores del arco iris, uno tras otro, hasta
que desaparecen por completo. Después, las olas internas
convierten la profundidad en tiniebla absoluta. Si se
saca la mano, apenas se la distingue.
Además, la descripción precisa del verso
coránico: “O como tinieblas en un mar profundo,
cubierto de olas, una sobre otra, con nubes por encima,
tinieblas sobre tinieblas. Si se saca la mano, apenas se
distingue.”, nos llama la atención a cerca de un
milagro.
Los peces en las profundidades tampoco
disponen de ojos para ver, sino que tienen órganos
luminosos creados por Dios. Por eso, dice el Corán:
No dispone de luz ninguno aquél a quien se la niega.
Estos versos señalan también el
movimiento de las olas internas: en un mar profundo,
cubierto de olas, una sobre otra… lo que quiere
decir que las olas cubren el mar profundo. En efecto,
hace cien años los científicos han dado por demostrado
este hecho científico que mencionó el Corán hace catorce
siglos.
¿Entonces quién contó al Profeta
Muhammad todo esto? Ciertamente, es Dios, el
Todopoderoso.
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