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Realidad científica:
En 1651, Harvey estudió un embrión de
una gallina mediante el uso de un microscopio simple.
Asimismo, investigó embriones de ciervo. Debido a la
dificultad de observación en las primeras etapas de
embarazo, llegó a concluir que los embriones son
secreciones uterinas.
En 1672, Graaf descubrió folículos en
los óvulos, que aún llevan su propio nombre: folículos
de Graaf, y observó también matrices de algunos conejos
embarazado, por ello, concluyó que los fetos no son
secreciones de la matriz, más bien de los óvulos. Las
formaciones diminutas que presenció Graaf son cavidades
en las células fetales primarias ( Blastocysts).
En 1675, Malpighi examinó embriones en
unos huevos de gallina creyendo que no necesitan
elementos de fertilización viriles. Pensaba que los
huevos contienen un ser pequeño que crece sin crearse en
fases sucesivas.
Utilizando un microscopio más avanzado,
Hamm y Leeuwenkoek descubrieron, por primera vez en
1677, el espermatozoide humano. Sin embargo, no
entendieron el papel verdadero que desempeña en el
proceso de procreación. Creían también, que el
espermatozoide contiene un ser humano empequeñecido que
crece en el útero sin la necesidad de etapas continuas
de creación.
En 1775, se acabaron tales argumentos y
discusiones sobre las hipótesis del proceso completo de
la creación humana. Finalmente, se demostró que existen
fases sucesivas en la creación.
Los experimentos realizados por
Spallanzani sobre perros confirmaron la importancia del
espermatozoide en el proceso creativo.
Antes de esto, se creía que los espermas
son seres extraños, por ello se llamaban los animales de
semen.
En 1827, es decir, después de unos
ciento cincuenta años del descubrimiento del
espermatozoide, Von Baer observó óvulo en el ovario de
un perro. Y en 1839, Schleiden y Shawann se aseguraron
de que el cuerpo humano se compone de unas unidades
estructurales vivas. Tales unidades se llaman células.
Más tarde, ha sido fácil entender la realidad del
proceso sucesivo de la creación del ser humano que se
basa esencialmente en la unión entre un esperma y un
óvulo. |