|
La prohibición de comer carne de cerdo
|
Dios ¡alabado sea! dice: “Di: No encuentro en lo que se me ha inspirado
ninguna prohibición de comer de todo ello para nadie, a menos que se
trate de un animal muerto o de sangre derramada, o carne de cerdo, pues
es una impureza; o que sea una perversión, al haber sido sacrificado en
nombre de otro que Dios. Pero quien se vea forzado a ello sin deseo de
ánimo de transgredir…Es cierto que Dios es Perdonador, y Compasivo.”
Los Rebaños, 145. |
 |